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Fisioterapia · Readaptación · 6 min de lectura

Lesiones musculares (rotura fibrilar): clasificación y vuelta al deporte

"Rotura fibrilar" sigue siendo el término que más se escucha en consulta, pero desde 2013 la medicina deportiva trabaja con un sistema más preciso: la clasificación de Múnich, que separa lesiones funcionales (sin rotura macroscópica) de estructurales (con rotura). La diferencia importa: cambia el pronóstico, la imagen necesaria y el tiempo de readaptación.

Funcional vs estructural

El consenso de Múnich definió 4 tipos: tipo 1 (trastorno funcional por sobrecarga), tipo 2 (trastorno funcional neuromuscular), tipo 3 (lesión estructural, rotura parcial 3A menor / 3B moderada) y tipo 4 (rotura subtotal o avulsión tendinosa). Los tipos 1-2 no muestran daño en imagen pero cursan con limitación funcional; los 3-4 muestran rotura visible. Una lesión funcional puede recuperarse en días; una 3B-4 requiere semanas de readaptación estructurada.

La clasificación de Múnich

01 Alemania · Múnich · 2013

Cuatro tipos, dos categorías clínicas

Consenso internacional publicado en Br J Sports Med: 4 tipos de lesión muscular, 1-2 funcionales (sin rotura) y 3-4 estructurales (con rotura). Los tipos 1-2 no muestran daño en imagen pero cursan con limitación funcional; los 3-4 sí muestran rotura macroscópica en ecografía o RM.

La clasificación cambia el manejo desde el primer día: una lesión funcional puede recuperarse en días con pauta progresiva; una rotura 3B-4 requiere semanas de readaptación estructurada y planificación cuidadosa de la vuelta al deporte. Etiquetar bien la lesión condiciona la imagen necesaria, el pronóstico y el tiempo realista para volver a competir.

Mueller-Wohlfahrt HW, Haensel L, Mithoefer K, Ekstrand J, English B, McNally S, et al. Terminology and classification of muscle injuries in sport: the Munich consensus statement. Br J Sports Med. 2013;47(6):342-50. doi:10.1136/bjsports-2012-091448

Lo que predice la recaída

02 Australia · Brisbane · 2020

El antecedente reciente multiplica casi por 5 el riesgo

Revisión sistemática y meta-análisis con 78 estudios, 8.319 lesiones y 71.324 atletas: edad mayor (SMD 1.6; p=0.002); cualquier antecedente de HSI RR 2.7 (p<0.001); HSI reciente RR 4.8 (p<0.001), el factor de riesgo más fuerte; antecedente de LCA RR 1.7; antecedente de gemelo RR 1.5.

Mensaje clínico: el principal factor de riesgo de la siguiente lesión es la lesión reciente, especialmente con rehabilitación incompleta. Y un dato relevante para evitar la sobreinterpretación de la imagen: los autores concluyen que el riesgo de recurrencia se evalúa mejor con datos clínicos que con la RM de la lesión índice.

Green B, Bourne MN, van Dyk N, Pizzari T. Recalibrating the risk of hamstring strain injury (HSI): A 2020 systematic review and meta-analysis of risk factors for index and recurrent hamstring strain injury in sport. Br J Sports Med. 2020;54(18):1081-1088. doi:10.1136/bjsports-2019-100983

La pieza preventiva con más evidencia: Nordic hamstring

03 Emiratos Árabes Unidos · Abu Dabi · 2017

Programas con Nordic reducen lesiones de isquios hasta un 51 %

Revisión sistemática y meta-análisis de 5 estudios en futbolistas: programas que incluyen Nordic Hamstring IRR pooled 0.490 (IC95% 0.291-0.827; p=0.008). Equipos que aplicaron el programa redujeron las lesiones de isquiotibiales hasta un 51 % a largo plazo frente a equipos sin programa preventivo.

Limitación reconocida por los autores: la adherencia. En estudios posteriores en ligas profesionales se observan tasas de cumplimiento bajas que diluyen el efecto en la práctica real. La eficacia depende de hacerlo, no solo de prescribirlo. La readaptación tras una lesión muscular sigue siendo por fases (control del dolor → fuerza → carga funcional → gesto deportivo → competición), y la vuelta al deporte se decide por criterios funcionales, no por calendario ni por aspecto de la imagen.

Al Attar WSA, Soomro N, Sinclair PJ, Pappas E, Sanders RH. Effect of Injury Prevention Programs that Include the Nordic Hamstring Exercise on Hamstring Injury Rates in Soccer Players: A Systematic Review and Meta-Analysis. Sports Med. 2017;47(5):907-916. doi:10.1007/s40279-016-0638-2

Cuántos días tarda realmente cada tipo

04 Suecia · Linköping · 2013

Seis días frente a dieciséis, y treinta y dos si hay rotura moderada

Validación de la clasificación de Múnich en 393 lesiones de muslo de 31 equipos europeos de élite. Las lesiones funcionales causaron una mediana de 6 días de baja y las estructurales, 16. Dentro de las estructurales: 3A, 13 días; 3B, 32 días; tipo 4, 60 días.

Es el dato que convierte la clasificación en algo útil para el deportista, porque pone cifras a la pregunta que todos hacen el primer día. Conviene leerlas como medianas de un grupo, no como una fecha personal: el rango intercuartílico de las 3B es de 24 días, así que dos lesiones con la misma etiqueta pueden separarse varias semanas.

Dentro de las funcionales no hubo diferencias entre subtipos, todas se movieron entre 4 y 8 días. Y solo el 5 % de ellas progresó a lesión estructural en dos meses, lo que respalda no inmovilizar de más ante una molestia sin rotura.

Dos límites que los propios autores reconocen. El grupo de tipo 4 lo formaban únicamente 5 lesiones, así que sus 60 días son orientativos. Y quien clasificaba la lesión era el mismo equipo médico que después decidía el alta, sin un evaluador independiente, lo que puede reforzar la coincidencia entre etiqueta y plazo.

Ekstrand J, Askling C, Magnusson H, Mithoefer K. Return to play after thigh muscle injury in elite football players: implementation and validation of the Munich muscle injury classification. Br J Sports Med. 2013;47(12):769-74. doi:10.1136/bjsports-2012-092092

Qué mirar antes de dar el alta

05 Países Bajos · Róterdam · 2014

La palpación dolorosa el día del alta multiplica por cuatro la recaída

Seguimiento a doce meses de 64 deportistas dados de alta tras una lesión de isquiotibiales, con 17 recaídas. Mantener molestia a la palpación multiplicó por 3,95 el riesgo (IC95% 1,38-11,37). También pesaron el déficit de extensión activa de rodilla y el de fuerza isométrica de flexión, además del número de lesiones previas.

La particularidad de este trabajo es que midió las variables justo en el momento del alta y luego esperó a ver quién recaía, en lugar de describir qué criterios se usan por costumbre. Eso lo convierte en una de las pocas referencias que conectan una exploración concreta con lo que pasa después.

Ninguna variable de la resonancia inicial se asoció con la recaída, un resultado que conviene tener presente antes de apoyar el alta en la imagen.

Hay que ponderarlo con cuidado: con 17 recaídas y cuatro variables en el modelo, los intervalos de confianza son amplios y el riesgo de sobreajuste es real. Además, los déficits de fuerza y de movilidad se asociaron con incrementos pequeños por cada unidad de déficit, así que solo tienen peso clínico cuando la diferencia entre piernas es apreciable, no ante una asimetría mínima.

De Vos RJ, Reurink G, Goudswaard GJ, Moen MH, Weir A, Tol JL. Clinical findings just after return to play predict hamstring re-injury, but baseline MRI findings do not. Br J Sports Med. 2014;48(18):1377-84. doi:10.1136/bjsports-2014-093737

06 España · Sevilla · 2026

Ningún criterio de alta está validado, pero unos cuantos se sostienen mejor

Revisión sistemática de 135 estudios sobre criterios de vuelta al deporte en futbolistas. Los más utilizados en isquiotibiales son la simetría de fuerza entre piernas y la ausencia de dolor en gestos propios del deporte. Los que alcanzan mayor certeza de evidencia son los de rango de movimiento activo y la disposición subjetiva del deportista.

El mensaje incómodo de esta literatura es que no existe una batería validada que garantice el retorno seguro. Revisiones anteriores ya señalaban que los criterios habituales, ausencia de dolor, fuerza y flexibilidad similares y autorización médica, se usan de forma generalizada sin haber sido contrastados frente a la recaída.

Que la disposición subjetiva del deportista aparezca entre los criterios con mejor respaldo no es anecdótico. Volver sintiéndose inseguro es un dato clínico, no una debilidad, y merece formar parte de la decisión junto a la fuerza y la movilidad.

La revisión mapea qué se usa y con cuánto respaldo metodológico, no demuestra que aplicar esos criterios reduzca las recaídas. Incluye solo futbolistas varones, así que su traslado a otras poblaciones es una extrapolación razonable pero no comprobada.

Pecci J, van Dyk N, Myer GD, Sañudo B. Return to Sport Criteria After Muscle Injury in Male Football Players: A Systematic Review with Evidence Certainty Synthesis. Sports Med. 2026;56(6):1433-65. doi:10.1007/s40279-026-02404-9

Qué aporta la imagen y qué no

07 Catar · Doha · 2015

La resonancia añadió un 2,8 % a lo que ya decía la exploración

En 180 deportistas explorados en los cinco primeros días, un modelo basado solo en historia clínica y exploración explicó el 29 % de la variabilidad del tiempo hasta la vuelta al deporte. Añadir la resonancia lo subió al 31,8 %. Los autores concluyen que no hay justificación para pedirla de rutina en la lesión aguda de isquiotibiales.

Conviene leer también la otra mitad del resultado: incluso con exploración y resonancia juntas, dos tercios de la variabilidad quedan sin explicar. Dar una fecha exacta el primer día no es prudente con ninguna prueba en la mano.

Otros trabajos apuntan en la misma dirección. Los sistemas de clasificación por resonancia explican entre el 8 % y el 12 % del plazo, y el tamaño del edema, entre el 6 % y el 12 %. En una serie de 53 deportistas, el 89 % seguía mostrando alteración en la imagen el día del alta y aun así volvieron a competir: esperar a que la resonancia se normalice no es un requisito.

La imagen sí tiene otro papel. En la cohorte más numerosa hasta la fecha, con 330 lesiones, la afectación de la unión miotendinosa en la resonancia inicial se asoció con el triple de riesgo de recaída al año. Es decir, la imagen orienta mejor sobre el riesgo de recaer que sobre la fecha de volver, y son dos preguntas distintas.

Sobre la ecografía, la evidencia disponible la sitúa a la altura de la resonancia en la fase aguda, con sensibilidad del 85 % y especificidad del 84 % tomando la resonancia como referencia, y con la ventaja de la exploración dinámica en la misma consulta. Su punto débil está en las lesiones que afectan al tendón, donde la coincidencia entre ambas pruebas baja al 60 %, y en el seguimiento a largo plazo.

Cuatro ecografías del gemelo interno. A la izquierda la pierna sana, arriba en corte longitudinal y abajo en transversal. A la derecha la pierna lesionada, con flechas rojas que señalan la zona dañada
Así se ve una lesión muscular del gemelo interno en la pantalla del ecógrafo. Columna izquierda, la pierna sana (arriba, corte longitudinal; abajo, transversal). Columna derecha, la lesionada: las flechas marcan la zona donde la envoltura del músculo se ha despegado. Figura de Colonna et al., Cureus 2025;17(10):e93994, reproducida bajo licencia CC BY 4.0.

Wangensteen A, Almusa E, Boukarroum S, Farooq A, Hamilton B, Whiteley R, et al. MRI does not add value over and above patient history and clinical examination in predicting time to return to sport after acute hamstring injuries. Br J Sports Med. 2015;49(24):1579-87. doi:10.1136/bjsports-2015-094892

Take-home

En Avanza Salud podemos ayudarte

Atendemos las lesiones musculares con un enfoque integral: valoración clínica y ecográfica para clasificar correctamente la lesión, programa de readaptación progresivo por fases (control del dolor → fuerza → carga funcional → gesto deportivo), ejercicio preventivo específico (incluido Nordic hamstring) y vuelta al deporte basada en criterios medibles. Si te has lesionado o has tenido más de una recaída en el mismo grupo muscular, conviene revisar el plan completo antes de volver a competir.

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